Comenzaré diciendo que me gusta el amor, sentirlo, expresarlo, pero no de una manera obsesiva ni monótona, sino que libre, espontanea. Creo que no hay necesidad de amarrar a alguien, de tener que buscar nombre a una relación, ni siquiera de establecer una relación de manera formal, sino que implícitamente declarar una relación mientras las cosas que hay en común y las cosas que atraen de cada uno permanezcan vivas.
No hay manera más fuerte de mantener una relación que las mismas cosas que ayudaron a crearla, no hay costumbre ni vinculo legal o espiritual que aguanten, no es necesario arruinar las vidas estando con alguien que no quieres estar, o diciendo el típico “ya no es lo mismo”.
Veámoslo como un intercambio recíprocamente conveniente mientras sea necesario, mientras tenga gracia y que nunca, pero nunca sea una carga, un mal recuerdo, aunque sea algo fugaz, siempre quede eso dulce, ese bonito recuerdo que te saca una sonrisa, y que queda ahí, en el pasado.
Entonces queridos amigos y amigas los insto a vivir el amor, a disfrutarlo y no forzar las cosas, dejen fluir toda esa viscosidad llamada amor, y que las cosas lleguen a donde deben llegar, y si no, bueno, borrón y cuenta nueva, que la vida es larga y puede traer sorpresas.
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